Pequeña Alelí, flor de invierno.
Blanca, lila o rosa, pequeña encantadora.
Das vida a tal balcón.
Aquél del último piso, aquél que nadie habita.
Floreces sola, surgiendo cuando transen las demás.
Tan puntual cada año.
Tan vital cada invierno
No ha de importar dicha cantidad de cruel hielo.
O el poco fluido que obtengas.
Nada afectará tal brillo que le otorgas a ese vacío lugar.
Ese bello paisaje dentro del fatídico instante en el que se te permite vivir.
Sublime Alelí, ¿qué sería de mí, si no pudiera tenerte aquí?